Las palabras y la vida
Alberto Martín Baró
Tenía
ya escrito el blog de esta semana, en el que trataba de los nombres y la
memoria, cuando al guardarlo lo he borrado.
He
utilizado varios criterios de búsqueda, sin resultado positivo. Así que tengo
que volver a escribirlo.
Comenzaba
aludiendo al anuncio que el diario ABC del viernes 13 de febrero hacía de los
autores que el domingo 15 de febrero, o sea hoy, volverían a escribir en ABC:
Azorín, Camba, Campmany, Mingote, Ussía, Marías, Cossío, Zabala, Maeztu, Foxá,
Pemán, Luca de Tena, Corrochano, Cándido, Calvo, Castelo, Sánchez Mazas,
Machado, Muñoz Seca, Mihura, Marquerie, Juan Ramón, Martín Ferrand, Alberti,
Fernández Flórez, Miquelarena, Paz, Ortega Munilla, Carrascal, Summers, Cela,
Carabias, Semprún, Casanova, Burgos, Ansón, Ruano, Baroja, Vargas Llosa,
K-Hito, Parada, Velarde, Neville, Giraldillo, Benavente, Torrente Ballester, De
la Serna.
No he tenido tiempo de comprobar en el
ejemplar del periódico de hoy si esos autores han vuelto a escribir en ABC.
No
aparecía en esa nómina de autores mi padre Francisco Javier Martín Abril, que
colaboró en la tercera de ABC no sabría decir el número de veces y que fue
Premio Mariano de Cavia en 1941.
Los
nombres de todos esos grandes autores me daban pie para hablar de la
importancia que tienen los nombres en la configuración de la memoria.
No
tema el lector de este blog que transcriba los nombres que aparecen en las
listas de mi wasap, lo que desbordaría los límites de estos escritos míos, pues
superan los quinientos.
Cuando
el personaje del wasap incluye su foto, me es posible identificarle fácilmente.
Tengo
otros listados de nombres de los tiempos en que yo dirigía la tertulia “El
libro del mes” en El Espinar. Así bajo el epígrafe “Correo colectivo de la
tertulia”, aparece la lista de los correos electrónicos de los participantes en
esas reuniones, que actualmente coordina con acierto Ana G. Novac.
Si
a los nombres de estas actividades mías literarias actuales se unieran los
acumulados en los estudios y lecturas a lo largo de mi ya larga vida me sería
imposible dar una cifra siquiera aproximada de los mismos.
En
efecto, tantísimos nombres se acumulan en mi memoria o me salen al paso en mis
lecturas o al oír las noticias de los telediarios que me resulta imposible ponerles
cara o identificarlos de algún modo.
Pero
los nombres tienen una gran importancia en la configuración de la memoria.
Cuando hablo con mis nietos mellizos de 13 años les pregunto por los nombres de
sus familiares, amigos y profesores, que van configurando su memoria.
Sí,
la memoria se sustenta en nombres y experiencias, que aumentan con los años.
Agradezco
a los autores de artículos y crónicas de cualquier medio de comunicación que,
al hablar de un determinado personaje, no se limiten a mencionar su nombre,
sino que incluyan también su nacionalidad y fecha de nacimiento para poder
identificarlo y albergarlo en el correspondiente nicho de mi memoria.