4 de enero de 2026

El Concierto de Año Nuevo 2026

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Desde que me alcanza la memoria he disfrutado viendo y oyendo por televisión la retransmisión del Concierto de Año Nuevo en la Sala Dorada de la Music Verein de Viena.

Han dirigido este concierto los directores más prestigiosos del mundo, entre los que no puedo por menos de mencionar a Ricardo Muti, Daniel Barenboin, Christian Thielemann, Gustavo Duhamel, Zubin Mehta, Lorin Maazel, Carlos Kleiber, Claudio Abbado y Herbert von Karajan, varios de los cuales han repetido más de una vez su actuación al frente de la Orquesta Filarmónica de Viena.

Este año 2026 la responsabilidad de dirigir el Concierto de Año Nuevo ha recaído en el canadiense Yannick Nézet-Séguib (YN-S), en quien se dan la mano la tradición y la modernidad, la frescura y la brillantez.

Como se preguntó con acierto y algo de sorna Martin Llade, en quien recayó este año la responsabilidad de comentar la retransmisión del Concierto por Radio Televisión Española, qué bebida energética se habría tomado YN-S para mostrar tal vitalidad.

A mí me llamó la atención el pendiente que lucía en su oreja izquierda YN-S, algo que para algunos críticos contrasta con la exigente formalidad de la Orquesta Filarmónica de Viena, en la que advierto la presencia de más mujeres que anteriormente.

Pero no es ese adorno anecdótico el único rasgo de modernidad que en su actuación lució YN-S, quien por cierto dirigió a la orquesta sin partitura.

A los lectores de mi blog que deseen una información exhaustiva de las piezas interpretadas este año por la Orquesta de la Music Verein de Viena les remito a la excelente revista de música clásica Scherzo y a la edición del diario ABC del 1 de enero de 2026.

A mí me interesa destacar, más que las innovaciones introducidas por YN-S en el repertorio del Concierto de Año Nuevo, como las obras compuestas por mujeres y el ballet del descanso, con bailarines en atuendos desenfadados, la fidelidad a los valses y polcas de los músicos de la familia Strauss.

Y siempre estoy esperando con nostalgia la interpretación del bellísimo vals El Bello Danubio Azul y con curiosidad La Marcha Radetzky, que el público asistente acompaña con palmadas y que en esta ocasión el director del concierto se mezcló con los asistentes para desearles en varios idiomas un Feliz Año Nuevo 2026.

En unos tiempos convulsos en los que las guerras asolan el mundo y en los que se resalta la decadencia, innegable en muchos aspectos, de Europa y su cultura, a mí me ha consolado una vez más el Concierto de Año Nuevo.

Y quiero compartir con los lectores un pensamiento que mantiene viva mi esperanza:

La música, sobre todo la clásica, nos salvará.

 

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