8 de febrero de 2026

Evolución de las redes sociales

Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

En mi libro Cómo hablamos y escribimos, cuya publicación data del año 2012, dedico un capítulo a “Las redes sociales”.

No soy un experto en estos medios de comunicación y de expresión, pero sí he asistido a su evolución desde grupos de comunicación como Tuenti, Twitter o Facebook, en los que sus miembros intercambiaban mensajes, opiniones, comentarios, noticias, impresiones, emociones…, hasta las plataformas My Space actuales abiertas a cualquier usuario que en ellas quiera expresar sus pensamientos y hasta sus insultos.

Comentaba yo en el citado libro que amigos y conocidos me invitaban a unirme a grupos como Facebook, a lo que yo me negaba por una sencilla razón: si ahí daba a conocer mis opiniones y comentarios, ¿qué dejaba para los artículos que por entonces publicaba en la prensa y hoy sigo incluyendo en el blog que cuelgo en la red todas las semanas?

La polémica se ha suscitado en la actualidad por el intento del Gobierno de censurar o incluso prohibir el acceso a las redes sociales, en especial a los menores de edad, bajo el pretexto de salvaguardar su moralidad.

Claro que los niños están expuestos en las redes sociales a contenidos pornográficos. Pero a estos también pueden acceder a través de los móviles, que cada vez poseen y manejan a menor edad.

A mí me parece que tanto el uso de los móviles como el acceso a las redes sociales y otras plataformas informáticas de los menores es un problema de educación y vigilancia por parte de los padres y educadores, problema que no se resuelve con la sola prohibición.

Es triste asistir actualmente al uso de las redes sociales por adultos para verter sus opiniones políticas descalificando o hasta insultando al oponente. Hay expertos en la descalificación y el insulto al adversario político o ideológico.

Las redes sociales y en general los medios informáticos de comunicación han experimentado una increíble evolución desde aquellos primeros SixDegrees.com, Friedster y Linkedin.

El actual Gobierno pretende solventar con prohibición y censura los problemas que pueden suscitar las redes sociales como cualquier otro medio de comunicación.

Terminaba yo el capítulo dedicado en el citado libro a las redes sociales con esta defensa de la comunicación:

“Con ocasión y sin ella defendamos apasionadamente la palabra, la comunicación, la libertad de expresión. Hablemos, comuniquémonos, expresemos libremente nuestras ideas, por las redes, por teléfono, por los mensajes de los móviles, por el correo electrónico, por videoconferencia, por las olvidadas cartas.

Y, siempre que podamos no nos privemos del placer de conversar cara a cara con aquellos a quienes queremos y nos honran con su amistad, aunque no seamos ‘amigos’ en Facebook”.

Sigo pensando y defendiendo lo mismo.

 

 

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