25 de enero de 2026

Pros y contras de las nevadas

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

Hacía tiempo que la nieve no visitaba El Espinar con la abundancia que lo ha hecho los veintitantos días de enero.

Últimamente alterno mi vida entre Madrid, El Espinar y en el mes de agosto y alguna otra fecha en Santander, con lo cual las nevadas de El Espinar me han pillado en Madrid. En Madrid no ha nevado, incluso algunos días ha lucido un sol espléndido, pero acompañado de un frío glaciar. Menos mal que, para los amantes de la lluvia y para los pantanos, entre otros, ha llovido bastante.

Pero volviendo a El Espinar, mi hijo Guillermo, que vive en nuestro querido pueblo serrano, me ha proporcionado abundante información gráfica de las nevadas, al menos de las caídas en nuestro jardín.

¿Por qué titulo este blog pros y contras de las nevadas? Pues, porque a semejanza del conocido dicho “Nunca llueve a gusto de todos”, se puede decir que nunca nieva a gusto de todos.

Mientras que quienes contemplamos la nieve en nuestro jardín o en la montaña, o son aficionados a esquiar, la nieve, de una forma o de otra, es gran deleite, los que cada mañana tienen que ir a trabajar utilizando unas carreteras por las que todavía no han pasado las máquinas quitanieves, no pueden por menos de echar pestes contra este albo elemento que, además, a no ser en determinados parajes de las montañas, pronto deja de ser blanco.

Por algunas calles de El Espinar no pasan ni pueden pasar las máquinas quitanieves, entre otras razones, porque los coches aparcados a ambos lados de las aceras impiden su paso.

Recuerdo que, cuando mi primera mujer y yo nos fuimos a vivir a El Robledal, mi buen amigo Javier García Soria, gran carpintero en madera, me dio el siguiente consejo: “Compraos un todoterreno. Si no, cuando nieve, no salís de El Robledal”.

Como colofón literario a este blog, me viene a la memoria una cita del poeta francés François Villon: “Mais oú sont les neiges d’antan”.

Sí, las nieves de antaño, yo creo que antes nevaba más que ahora. Aunque también puede ser que “Cualquiera tiempo pasado fue mejor”. En el sentido que sea. Que viene puede ser que a nuestro parecer nevara más, como  al de Jorge Manrique: “Cualquiera tiempo pasado fue mejor.    

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