Las palabras y la vida
Alberto Martín Baró
Hacía
tiempo que la nieve no visitaba El Espinar con la abundancia que lo ha hecho
los veintitantos días de enero.
Últimamente
alterno mi vida entre Madrid, El Espinar y en el mes de agosto y alguna otra
fecha en Santander, con lo cual las nevadas de El Espinar me han pillado en
Madrid. En Madrid no ha nevado, incluso algunos días ha lucido un sol
espléndido, pero acompañado de un frío glaciar. Menos mal que, para los amantes
de la lluvia y para los pantanos, entre otros, ha llovido bastante.
Pero
volviendo a El Espinar, mi hijo Guillermo, que vive en nuestro querido pueblo
serrano, me ha proporcionado abundante información gráfica de las nevadas, al
menos de las caídas en nuestro jardín.
¿Por
qué titulo este blog pros y contras de las nevadas? Pues, porque a semejanza
del conocido dicho “Nunca llueve a gusto de todos”, se puede decir que nunca
nieva a gusto de todos.
Mientras
que quienes contemplamos la nieve en nuestro jardín o en la montaña, o son
aficionados a esquiar, la nieve, de una forma o de otra, es gran deleite, los
que cada mañana tienen que ir a trabajar utilizando unas carreteras por las que
todavía no han pasado las máquinas quitanieves, no pueden por menos de echar
pestes contra este albo elemento que, además, a no ser en determinados parajes
de las montañas, pronto deja de ser blanco.
Por
algunas calles de El Espinar no pasan ni pueden pasar las máquinas quitanieves,
entre otras razones, porque los coches aparcados a ambos lados de las aceras
impiden su paso.
Recuerdo
que, cuando mi primera mujer y yo nos fuimos a vivir a El Robledal, mi buen
amigo Javier García Soria, gran carpintero en madera, me dio el siguiente
consejo: “Compraos un todoterreno. Si no, cuando nieve, no salís de El
Robledal”.
Como
colofón literario a este blog, me viene a la memoria una cita del poeta francés
François Villon: “Mais oú sont les neiges d’antan”.
Sí,
las nieves de antaño, yo creo que antes nevaba más que ahora. Aunque también
puede ser que “Cualquiera tiempo pasado fue mejor”. En el sentido que sea. Que
viene puede ser que a nuestro parecer nevara más, como al de Jorge Manrique: “Cualquiera tiempo
pasado fue mejor.