31 de agosto de 2025

El día en que vivimos

 Las palabras y la vida 

Alberto Martín Baró

No sé si a usted, querido lector, le ocurre no saber en qué día vive. Yo, con frecuencia, tengo que mirar en el periódico o en el móvil la fecha en que vivo. Y si abro el ordenador, en su pantalla aparece en grandes caracteres el día en cuestión.

Porque, oyendo o leyendo las noticias, tengo la impresión de que la actualidad se repite.

Y como tratan los mismos temas, tampoco me dan una pista sobre el día actual los tertulianos de las pocas tertulias que soporto.

Así, por poner algunos ejemplos, sigue sin dimitir ni ser llevado a juicio el fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz.

Por su parte, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, continúa aferrado a la poltrona de La Moncloa, sin intención alguna de presentar los Presupuestos Generales del Estado o convocar elecciones.

A su amada esposa un incansable juez la acusa de un nuevo delito, sin que tampoco se siente en el banquillo de los acusados.

Y, sin salir de la familia Sánchez, veo que el hermano del presidente no sabe en qué ni dónde trabaja.

Los incendios que asolan España en este tórrido verano no acaban de ser extinguidos y tampoco me dan una pista sobre el día en que vivo.

Las acusaciones entre los partidos y los líderes políticos no cesan y de antemano sabemos de qué se van a acusar dependiendo de las siglas bajo las que militan.

En el ámbito internacional, Vladimir Putin, no contento con haber invadido Ucrania, bombardea Kiev con drones y misiles causando la muerte de civiles, incluidos niños, en una guerra en la que después acudirán los soldados para consolidar los frentes y las zonas ocupadas.

Como causan muertes de niños y civiles inocentes los bombardeos de Israel sobre Gaza, que son genocidio a juicio de los partidarios del inexistente Estado palestino, mientras Hamás no cesa de utilizar a la población gazatí como escudo para su incesante terrorismo.

Donald Trump se inventa aranceles que se asemejan a los del día anterior o los incrementan, mientras no renuncia a su pretensión de anexionarse Canadá y Groenlandia.

¿Hay en el panorama nacional o internacional alguna novedad, negativa o positiva, que nos dé una pista sobre la fecha del calendario en la que nos encontramos?

Si mi mujer y yo estamos en su casa de Madrid, y no en El Espinar, al salir yo por la mañana a hacer la compra sí sé que es sábado o domingo porque no está en la portería el conserje.

También mi mujer me recuerda que estamos en sábado o domingo y, si nuestra salud no lo impide, asistiremos a misa en la parroquia de San Juan Evangelista que tenemos enfrente de casa.

Y un indicio ineludible del día en que vivimos y que no debemos olvidar son las citas médicas, muy frecuentes a nuestra edad y que el hospital de turno nos comunica en papel o en un mensaje del móvil.

Gracias a la profesionalidad de médicos y sanitarios capeamos los males de nuestra salud y sabemos en qué día vivimos.

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